Reunión de los lunes

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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Niño que el Icbf le quitó a una humilde pareja deberá volver a su hogar, ordenó Corte Constitucional

Foto: Archivo / EL TIEMPO
La situación económica de los padres no puede ser motivo para perder a los hijos, dijo la Corte en el fallo.
Vea la sentencia de la Corte Constitucional
Fallo dice que bebé fue separado de sus padres y dado en adopción sólo porque ellos eran pobres.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) tuvo que echar atrás, por orden de la Corte Constitucional, su decisión de declarar el abandono y la entrega en adopción de un niño que fue separado de su familia al nacer porque, en criterio de funcionarios de esa entidad, el nivel económico de su sus padres no les permitía criarlo.
En un fallo de tutela, el alto tribunal le advirtió al Icbf que las condiciones económicas o educativas de una familia jamás pueden ser justificación para quitar la custodia de los hijos. Esta situación, dijeron los magistrados, "resulta inadmisible".
La Corte ordenó el regreso del niño a la casa de sus padres y, al Icbf, que atienda durante los próximos cuatro años todos los gastos que demanden su crianza y desarrollo. Ese apoyo debe incluir atención psicológica y jurídica a la madre del menor y visitas periódicas para constatar el estado de la familia.
"Privarlos de la patria potestad (a los padres) únicamente porque carecen de los recursos económicos suficientes o porque no disponen del nivel cultural o educacional adecuado, resulta una sanción injusta que desconoce la realidad (...) de miles y miles de hogares en países subdesarrollados como Colombia", indicó la Corte.
La madre, de 46 años, dio a luz al niño en abril del 2006 en circunstancias críticas. El bebé fue prematuro y presentó problemas pulmonares. Ella también tuvo complicaciones en el parto y el médico le ordenó reposo durante varios días, durante los cuales no pudo ir a visitar a su hijo. Eso sirvió de pretexto a una trabajadora social del Hospital El Tunal -donde ocurrió el caso- para denunciar el abandono del menor.
Cuando la madre pudo valerse para reclamar a su hijo, una funcionaria del centro zonal del Icbf le anunció que el niño iba a ser entregado en adopción. No le permitieron visitas y tampoco aceptaron que unos familiares se comprometieran a solventar la crianza del niño. Tampoco valió que los padres se mudaran de casa.
'Funcionarios arbitrarios'
La trabajadora social que atendió el caso -confirmó la Corte- fue destituida por el Icbf al comprobarse que incurrió en graves irregularidades, entre ellas, "recibir dineros para agilizar los trámites de adopción de infantes que estaban siendo objeto de investigación por situación de abandono".
Los padres entablaron una tutela contra el Icbf, que fue negada por el Juzgado 30 Civil del Circuito de Bogotá y la Sala Civil del Tribunal Superior. "El ser pobre no es ser indigente y eso no es un motivo para perder a su hijo", decían en su demanda.
El Icbf, por su parte, defendió la decisión de quitarles el bebé asegurando que el lugar donde vivían los padres no era adecuado, que no tenían apoyo familiar y que duró hospitalizado 67 días sin que ellos fueran a averiguar por él.
La Corte, en un durísimo regaño a la entidad, dice que la única justificación esgrimida por los funcionarios fue la pobreza de los padres y que el trámite administrativo para declarar la situación de abandono del niño se adelantó de manera superficial, sin respeto del debido proceso, presumiendo la mala fe de la pareja y aplicando medidas de protección "excesivas, desproporcionadas y arbitrarias".

'Padres también tienen derechos'

Los magistrados señalan en el fallo que para aplicar el artículo 60 del Código del Menor -la pérdida en el acto de la patria potestad- los funcionarios del Icbf deben tener "motivos poderosos" que justifiquen la separación de un niño de sus padres biológicos.
"Han de tener en cuenta los derechos prevalentes del niño o de la niña en cuestión, pero deben considerar igualmente los derechos de los progenitores biológicos a mantener los nexos recíprocos entre padres e hijos" -dice el fallo-, en casos como el del proceso, en los que los padres han demostrado su intención de cuidar y mantener a sus bebés.
http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/nino-que-el-icbf-le-quito-a-una-humilde-pareja-debe-volver-a-su-hogar_7888229-1

Lula condenará a quien cometa alienación parental


La Asociación Projusticia recuerda que Aído negó la existencia del SAP
Hispanidad, miércoles, 01 de septiembre de 2010
Al contrario que en España, en Brasil se castigará a quienes practiquen la alienación parental con los hijos. Es decir, a aquel cónyuge, generalmente mujer, que lave el cerebro de sus hijos para ponerles contra el otro cónyuge, generalmente hombre. La noticia, reproducida por la Asociación Nacional de Afectados por el Síndrome de Alienación Parental (ANSAP), especifica que habrá multa, acompañamiento psicológico e incluso pérdida de la custodia de los hijos.
La Asociación Projusticia recuerda que en España no sólo no se castiga este delito, sino que la ministra Aído negó la existencia del Síndrome de Alienación Parental (SAP), incluso a pesar del informe presentado por el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid.
http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=138429

CONCENTRACION A FAVOR DE LA CUSTODIA COMPARTIDA(19-09-2010)


Miércoles, 1 de Septiembre, 2010
La Asociación Padres y Madres en Acción (PAMAC) CONVOCA una Concentración para Modificar la actual Ley del Divorcio: A favor de la CUSTODIA COMPARTIDA de los hijos y de la lIquidación de los Bienes Gananciales tras la ruptura de la convivencia en pareja de sus progenitores, como en la inmensa mayoriade los paises europeos, EE.UU., Canadá o Brasil... dentro de las actividades reivindicativas de la Asociación.
La Asociación Padres y Madres en Acción (PAMAC) CONVOCAMOS:El Domingo,19 de Septiembre de 2010, a partir de las 11:00 Horas. En Puerta del Sol (Madrid)
Una Concentración donde recogeremos Firmas solicitando la Modificación de la actual ley del Divorcio: Por la Responsabilidad Parental Conjunta y la liquidación de Bienes Gananciales, tras la ruptura de la convivencia en pareja con hijos.
Os esperamos a todos y todas.
http://ong.tupatrocinio.com/concentracion-noticia-1106.html

Los padres de un acusado de matar a su mujer no podrán ver a sus nietos

Una de las dos hijas del agresor y la víctima presenció el crimen de Jumilla y la Audiencia cree que ahora prima «la estabilidad» de las niñas
01.09.10 - 00:30 - EFE MURCIA.
David S., el presunto asesino de su mujer en Jumilla en 2007. ::LV
La Audiencia Provincial de Murcia ha impedido que los padres de David S., un hombre que se encuentra en prisión, imputado por la muerte de su esposa, puedan ver a sus nietas, una de las cuales fue testigo del crimen cuando tenía tres años. El tribunal, en una sentencia, desestima el recurso presentado por los padres del preso y señala que estos abuelos paternos, que pretendían que se fijara un régimen de visitas para ver a sus nietas, deberán esperar al momento en que los psicólogos consideren el más adecuado para realizar esas visitas, de manera que no se vea perturbado su desarrollo psíquico.
Afirma la Audiencia Provincial, en una resolución judicial, que las niñas, que tenían uno y tres años cuando ocurrió el crimen, el 10 de julio de 2007 en una vivienda de Jumilla, se encuentran desde entonces bajo la guarda y custodia provisional de sus abuelos maternos. Sin embargo, los abuelos paternos -padres del presunto asesino-, en su recurso ante la Justicia, solicitaron que se concediera la guarda y custodia compartida o, al menos, «un régimen de visitas y estancias lo más amplio posible».
«La situación dramática en que se vio inmersa la familia de las niñas hace necesario un trabajo terapéutico y paulatino antes de establecer, sin más, un régimen de visitas, cuya fijación ahora podría ser perjudicial para las menores, una de las cuales presenció la muerte de su madre a manos, presuntamente, de su padre», explica la sentencia. «Se ha de ser especialmente cuidadosos a fin de no dañar más a una niña que ha sufrido tanto y sobre la que hay que trabajar para restaurar en lo posible su estabilidad, velando por sus intereses», afirma esta sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Juan Antonio Jover.
Para la Sala, lo más conveniente es que los psicólogos valoren cuál será el momento más adecuado para que se produzca ese acercamiento entre las niñas y sus abuelos paternos, y añade que estos últimos también deberán dejarse aconsejar por aquellos profesionales. Al desestimar su recurso e imponerle el pago de las costas, la Audiencia Provincial confirma la sentencia dictada en diciembre de 2008 por un Juzgado de Jumilla, que los condenó al pago de 200 euros mensuales para cada menor en concepto de alimentos.
El crimen que ha generado estas actuaciones judiciales se cometió hace ahora poco más de tres años en la vivienda familiar ubicada en Jumilla y en el mismo falleció, degollada, María Ángeles García, que tenía entonces treinta años. Fue el propio imputado el que avisó a los servicios de emergencia para informarles de lo ocurrido.
http://www.laverdad.es/murcia/v/20100901/region/padres-acusado-matar-mujer-20100901.html

Carta destacada del día: Urge garantizar la custodia compartida de los hijos

Martes, 31 de agosto del 2010
Joan Valls

Soy un padre separado con hijos. Mi exmujer y yo trabajábamos y nos ocupábamos de los niños. A raíz de la separación, la madre, aconsejada por su abogado, se negó a una custodia compartida y luchó para tener una pensión lo más elevada posible, además del uso de la vivienda; lo consiguió fácilmente. El juez no acordó la custodia compartida, tal y como yo pedía, alegando un informe desfavorable de los psicólogos judiciales, que argumentaron que la falta de comunicación entre los progenitores imposibilitaba la custodia, si bien reconocían que los dos éramos hábiles para ejercerla. Pasados cuatro años, y tras algunos recursos, mis hijos están prácticamente la mitad del tiempo con cada uno de sus padres, con lo que, tácitamente, hay una custodia compartida de hecho. Mis hijos tienen dos familias, diferentes y autónomas, y todos --incluyendo las nuevas parejas y sus hijos-- nos hemos adaptado bien. Paradójicamente, yo asumo todos los gastos de los niños, tanto cuando están conmigo como cuando están con su madre, lo que me convierte en patrocinador sustancial e involuntario de una familia que ya no es la mía. A mí, en cambio, nadie me pasa ninguna pensión.
Recuerdo que una psicóloga me dijo durante las entrevistas iniciales: «Esta es una lucha que ganarás muy poco a poco». Tenía razón. Nos habríamos ahorrado muchos quebraderos de cabeza si, desde un principio, se hubiera acordado la custodia compartida. Ahora, con la nueva ley, supongo que tendré que volver a los juzgados. Espero que, esta vez sí, nadie ponga en duda que la custodia compartida es la mejor opción para mis hijos y que el juez regularice la realidad. Ojalá se generalice la custodia compartida para evitar estas situaciones. Todos saldríamos ganando.
http://www.elperiodico.com/es/noticias/lectores/20100831/carta-destacada-del-dia-urge-garantizar-custodia-compartida-los-hijos/458537.shtml

Hijos de padres psicóticos. Revisión bibliográfica: implicaciones preventivas, de apoyo y terapéuticas_


La imagen procede de un artículo en el cual habla de la psicosis postparto:
http://www.entrepadres.com/2009-02-18/1752/riesgo-de-psicosis-postparto-aumenta-con-la-edad/
Lunes, 30 Agosto 2010
Hijos de padres psicóticos. Revisión bibliográfica: implicaciones preventivas, de apoyo y terapéuticas
Pilar Sánchez del Hoyo* y Luis Javier Sanz Rodríguez**
RESUMEN
Este trabajo supone una profundización y reflexión sobre la influencia de los padres psicóticos en el entorno familiar y el desarrollo de los hijos, a través de la revisión de los estudios e investigaciones existentes sobre el tema. Se intenta llegar a una aproximación más real a la enfermedad mental, sus consecuencias y realizar un apoyo, prevención y tratamiento más adecuados, teniendo en cuenta no sólo al enfermo, sino también al progenitor sano y a los hijos, manteniendo en lo posible la integridad familiar. PALABRAS CLAVE: Padres psicóticos, desarrollo infantil, enfermedad mental grave.
Las connotaciones positivas de la maternidad y la paternidad contrastan con las connotaciones negativas que suscita la realidad de la enfermedad mental grave. El balance entre el cuidar a los demás frente a la incapacidad para cuidar de uno mismo no es fácilmente reconciliable en un individuo concreto. Pero a pesar de esta contradicción entre la paternidad y la locura, a menudo ambas coexisten. En los equipos de salud mental se trata a un número de pacientes con trastornos mentales graves que son padres. Las personas con esquizofrenia tienen las mismas aspiraciones y afrontan los mismos retos asociados a la paternidad que las demás personas. Establecer una relación de pareja y tener hijos son hitos fundamentales para la vida de muchos hombres y mujeres, marca la transición hacia la edad adulta y la madurez, y a menudo son acompañados de ceremonias o ritos especiales. La paternidad, en concreto, desempeña un rol social especialmente valorado en todas las culturas humanas. El derecho a tener hijos y criarlos es reconocido como un derecho humano elemental por las Naciones Unidas. La reproducción es considerada como un derecho fundamental en nuestra sociedad y no puede ser denegada utilizándose como único criterio la enfermedad mental (White et al., 1995).
Para algunas mujeres con esquizofrenia, la maternidad conlleva una mejoría de las redes sociales, una reducción de los sentimientos de confusión acerca de su identidad y la adquisición de un rol social significativo. No obstante, para otras, la maternidad se asocia al duelo, a la pérdida y a la frustración. El estigma que recae sobre la esquizofrenia crece cuando se trata de padres con trastornos psicóticos. Los trastornos mentales graves se caracterizan por deterioros sustanciales en la cognición, el ánimo, la percepción, la conducta y el juicio. En la vida cotidiana, la enfermedad mental grave está a menudo marcada por la incapacidad para abastecerse adecuadamente de comida, ropa y refugio, lo que se traduce en una incapacidad del sujeto para proveer del medio adecuado para el desarrollo del niño. Aunque se sabe que las tasas de matrimonio y fertilidad son menores entre los esquizofrénicos comparados con otros trastornos mentales graves o "grupos control", se conoce muy poco acerca de las mujeres con enfermedades mentales crónicas de nuestra sociedad que tienen hijos y deben cuidarlos. Se desconocen las cifras exactas acerca de las mujeres en esta situación, pero su importancia está infraestimada por la atención específica que reciben (Castle et al., 2000).
Tradicionalmente, la literatura científica acerca de la esquizofrenia y la paternidad se ha centrado, sobre todo, en la identificación de los factores de riesgo que podrían influir negativamente en el desarrollo del niño. Los hijos de padres psicóticos tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades mentales y muestran tasas más altas de alteraciones de conducta y de las emociones. La importancia que se concede a la herencia en los hijos de padres psicóticos ha dado lugar a numerosos trabajos (Burman et al., 1987; Decina et al., 1991; Schiffman et al., 2002). De hecho, es muy difícil distinguir entre en lo que en principio es genético y lo que responde a la influencia del medio ambiente y a los patrones relacionales familiares.
Sin embargo, es claro que la psicosis de los padres no ocasiona psicosis infantil; la etiología no es un problema tan simple (Winnicott, 1980). Otros autores han reseñado otros factores ambientales que pueden influir en el desarrollo de los niños en familias en las que existe la enfermedad mental. Los problemas de pareja, las tensiones y desacuerdos entre miembros de la familia, la marginación social y la carencia de apoyos son frecuentes entre las familias con algún enfermo mental. Los miembros de la familia temen ser agredidos físicamente por el miembro psicótico de la familia y los ingresos económicos se hallan limitados por la enfermedad, dejando a los niños en una vulnerabilidad económica, así como emocional y biológica (Dunn, 1993).
En conclusión, independientemente de la etiología y la vía de transmisión, hay consenso acerca de que distorsiones graves en la vida familiar temprana de un niño pueden tener efectos a largo plazo en su desarrollo posterior (Rutter, 1972). Diferentes publicaciones y estudios han mostrado que la existencia de trastornos mentales graves en los padres supone un riesgo en el desarrollo de los hijos y es más frecuente la existencia de patología mental en ellos que en la

Revisión bibliográfica
El entorno de los niños que viven con un padre psicótico afecta a su desarrollo. Los estudios sobre la primera infancia destacan la importancia del afecto y de los vínculos con las figuras parentales para el desarrollo evolutivo del niño. La psicosis implica alteraciones tanto del pensamiento como del ánimo que influyen ampliamente en el afecto y la conducta del individuo, con implicaciones sobre su capacidad para desempeñar adecuadamente el papel de padres.
Spitz enfatizó la importancia para el desarrollo del niño de la reciprocidad en las interacciones afectivas materno-filiales (Spitz, 1969). Por su parte, Mahler consideró el vínculo parental como un elemento esencial para el niño, a la vez que destacó la importancia del carácter interactivo de la relación madre-hijo (Mahler, 1975). Bowlby teorizó que el vínculo, que comienza en la infancia con una relación continúa y cálida con la madre u otra figura de apego, es la piedra angular de la salud mental del adulto (Bowlby, 1951; 1969). Stern enfatizó la naturaleza intersubjetiva del proceso de desarrollo y le asignó una importancia crítica a la interacción afectiva de la figura parental con el niño. Él creía que esta interacción hacía posible compartir y modificar afectos entre progenitor e hijo, impulsar progresivamente el futuro desarrollo del niño y constituir las bases de su sentido del self. Si la interacción parental y las respuestas afectivas apropiadas son críticas para el desarrollo del niño, los síntomas psicóticos de un padre cuya afectividad es inadecuada o que se encuentra gravemente limitada, o que está fuera de contacto con la realidad, podría tener consecuencias muy importantes para el niño (Stern, 1985).
D. W. Winnicott: la importancia del medio
Winnicott señala en sus trabajos la importancia de la estabilidad y continuidad del medio, tanto en sus aspectos físicos como emocionales, como necesarios para el desarrollo del niño. La etapa en la que se encuentra el menor cuando aparece un acontecimiento traumático, es un factor a considerar en el estudio del efecto de los padres psicóticos en los hijos (Winnicott, 1981).
población infantil general. Por todo ello, en este trabajo se pretende revisar algunas aportaciones procedentes de diferentes autores acerca de las implicaciones en la crianza de los hijos por parte de padres que se ven afectados de trastornos mentales graves como la esquizofrenia o estados afines.
Las características psicóticas de los padres, sobre todo cuando se trata de la madre, afectan al desarrollo del niño, sin embargo la opinión de este autor es que la enfermedad del niño es exclusivamente del niño, aunque en la etiología las fallas ambientales resulten decisivas. Diferencia la psicosis en una madre, ya que hay ciertos efectos que sólo tienen que ver con la relación madre-hijo –dado que ésta se inicia desde el primer momento de vida del niño–, de los efectos de la psicosis del padre, que no repercuten en los niños en la más temprana infancia. La vida de los niños se ve seriamente perturbada cuando la madre se encuentra en un estado caótico. En la etapa en que necesitan que la madre se ocupe de ellos, pueden sentirse abandonados.
Si la actitud materna resulta contradictoria y confusa, mostrando a la vez rechazo y protección, no estará disponible ante las necesidades de apoyo, afecto y protección del menor, y el desarrollo de éste se verá comprometido, de forma que su verdadero self no llegará a formarse o quedará oculto tras un "falso self".
Winnicott observa que hasta los niños muy pequeños pueden aprender a percibir el estado de ánimo de los padres y prepararse para soportar sus cambios de ánimo; sin embargo, lo que les resulta traumático es la imposibilidad de predecir cuál será su reacción. Considera que la amenaza de una inminente desintegración de la estructura familiar no lleva necesariamente a una enfermedad clínica de los hijos, en algunos casos puede provocar un crecimiento emociona prematuro, una independencia y un sentimiento de responsabilidad igualmente prematuros. Esto tampoco es salud, aun cuando exhiba rasgos sanos.
Cuando hay un padre enfermo no siempre es cierto que el otro miembro de la pareja asuma adecuadamente su función paterna. Ocurre en muchos casos que el progenitor sano se aleja para proteger su propia cordura o por no entender la enfermedad, dejando abandonados a los hijos a la psicosis del otro progenitor, sobre el cual recae la responsabilidad de los hijos. Según este autor, la existencia de una seria enfermedad mental no impide que los padres soliciten ayuda para sus hijos en el momento adecuado y puedan colaborar al menos, en parte, en el tratamiento.
Los niños que atendemos, en la medida que necesitan acudir a la terapia, están atravesando fases en las que retroceden y vuelven a experimentar, o experimentan por primera vez con nosotros, las relaciones tempranas que no fueron satisfactorias en su historia pasada.
Winnicott afirma que no debería permitirse que una familia se desintegre debido a la psicosis de uno de los hijos o de uno de los progenitores, salvo que exista una actitud cruel o de tremendo descuido. Es importante intervenir y apoyar a estas familias (Winnicott, 1980).
Anthony ha estudiado el impacto en la vida familiar y las consecuencias en los hijos de la enfermedad mental, o física, grave en un progenitor. Estas son:
– El niño puede ver la enfermedad como una perturbación cuya consecuencia es una desorganización importante en la vida familiar.
– Puede considerar la enfermedad como un comportamiento desviado y explicar así la actitud negligente de su madre en sus obligaciones familiares y educativas.
– Puede pensar que la enfermedad impide a cada uno de sus padres desempeñar el rol familiar tradicional.
– Puede entenderlo como una crisis de adaptación.
– El hijo puede pensar que la enfermedad no le permite contactar con sus padres.
– El niño puede considerar la enfermedad como un reto e intentar reconstituir y salvar a su familia.
Para este autor, la enfermedad produce tres tipos de respuesta:
– Crecimiento y diferenciación, como si la enfermedad tuviera un efecto estimulante.
– Derrumbamiento.
– Auténtico contagio, sobre todo cuando el niño está muy enmadrado.
Anthony propone cuatro tipos de intervención:
– Intervenciones compensatorias, destinadas a desarrollar los recursos yoicos, a reforzar la confianza en sí mismo a través de asociaciones, excursiones, actividades, etc.
– Las intervenciones que suponen una psicoterapia individual o de grupo.
– Las intervenciones catárticas, empleadas durante las fases agudas o las recaídas de los padres. Se les invita a hablar sobre su experiencia de la enfermedad y la influencia que puede tener tanto en el interior como en el exterior de la familia. Se trata de trabajar los sentimientos de temor, vergüenza y culpa.
– Las intervenciones correctoras, que favorecen la diferenciación de sí mismo y la toma de conciencia de lo que separa al niño de sus padres (Anthony, 1980).
M. Rutter: los factores de riesgo
Para M. Rutter, el daño proviene de la carencia o distorsión del cuidado, más que de la pérdida. Los trastornos mentales tienen un impacto grave en el niño cuando éste está incluido en la enfermedad del padre/madre; por ejemplo, cuando el niño está implicado directamente en la sintomatología, si es víctima de una conducta agresiva u hostil o si está incluido en los delirios del padre. No excluye, sin embargo, que la presencia del progenitor muy enfermo puede tener un efecto madurativo en el desarrollo. También se puede ver afectado el niño si la enfermedad modifica el ambiente familiar, como una separación del niño de su progenitor o si hay disputas maritales (Rutter, 1994).
El autor considera, igualmente, que es posible evitar que los hijos de personas con enfermedades psíquicas graves sufran trastornos mentales. En un estudio longitudinal, que realizó con niños hijos de padres enfermos mentales, halló que un tercio de los mismos no presentaban alteraciones conductuales o emocionales en un seguimiento a cuatro años. La hostilidad, la irritabilidad, la agresión y la violencia de los padres son factores de riesgo más importantes que las manifestaciones psicóticas o los síntomas afectivos. Los niños de este estudio no son meros receptores pasivos, sino que varía su susceptibilidad a la influencia de la enfermedad mental en sus autoconceptos, estilos de pensamiento y conducta (Rutter, 1984).
Por lo tanto, Rutter insiste en que diferentes formas de trastorno mental grave producen diferentes efectos en los hijos. El dato empírico que sustenta esta idea es el hallazgo de una correlación significativa entre el nivel de funcionamiento maternal y la competencia en el niño, de modo que las alteraciones cognitivas y del estado de ánimo de las madres con esquizofrenia tienen menos impacto que el empobrecimiento emocional e intelectual característicos del desorden afectivo grave (Rutter, 1995).
D. P. Bourdier: la hipermaduración en los niños
P. Bourdier opina que los padres psicóticos no transmiten directamente su enfermedad, ni parecen perturbar a sus hijos de manera espectacular. Existe en el menor una necesidad de encontrar una explicación al comportamiento extraño del padre o madre enfermos y al cuidado a veces benevolente y, a veces, malvado. Observa que cuando el niño conoce la enfermedad parental, tiene la posibilidad de desligarse de la relación psicótica fusional. Según este autor, lo esencial para su evolución es, ante todo, la posibilidad que le ofrece o le niega la estructura familiar de tomar distancia con los trastornos del progenitor enfermo y de identificarse con imágenes sustitutivas.
Muchos hijos de madres esquizofrénicas parecen bien adaptados. Se trata de una adaptación aparente. La hipermaduración de estos niños no significa normalidad. Podría llamarse precocidad, autonomía, sobreadaptación, hipercontrol, nociones todas ellas que nos hacen pensar en mecanismos de identificaciones masivas. Bourdier les describe como niños que impresionan por corteses, de una cierta reserva, que no demandan nada. Les sentimos sin oposición ni hostilidad marcada, controlan sus afectos, como si no sintieran nada. Su mundo lúdico es limitado y no tienen hobbies. Se portan bien y su adaptación escolar es buena, tanto en los aprendizajes, como en las conductas. Es común su calma, su capacidad de estar solos, de apreciar las situaciones, las relaciones, etc., desarrollada a partir de su facultad de percibir la enfermedad de los padres y sus variaciones.







Entre estos "niños maduros", Bourdier distingue tres tipos: 1) los caracterizados por unos resultados escolares brillantes. Hay un sobreinvestimiento de la inteligencia y del lenguaje y puede haber derrumbamientos repentinos; 2) aquellos en el que destaca el sobreinvestimiento de los mecanismos de control. Los niños son tranquilos, sus afectos limitados y su rendimiento escolar más modesto y 3) los casos donde la hipermaduración funciona con flexibilidad. Estos niños suscitan cualidades apreciables y trazas de originalidad. No tienen la presentación mejor, ni la más conforme, pero suelen tener mejor evolución.
La hipermaduración de estos niños no tiene que ver únicamente con los problemas de custodia, sino que se remite a un cierto distanciamiento entre la gravedad de la psicosis parental y la competencia de la función parental, en particular maternal.
S. Lebovici: implicaciones para el tratamiento
Para S. Lebovici, vivir con un padre psicótico supone pertenecer a un sistema donde la comunicación está muy perturbada. Cuando trabajamos con hijos de padres psicóticos es importante tener en cuenta las relaciones reales y fantasmáticas de sus padres con sus propios padres, pues el niño puede ser receptor de proyecciones de las imagos parentales de los enfermos adultos.
Las madres psicóticas pueden dar a sus pequeños un afecto cálido, aunque irregular. Numerosas observaciones muestran el efecto nocivo que puede darse en muchos casos cuando el niño es cuidado por una abuela o familiar que le esconde de una manera ambigua la existencia de una madre psicótica. De ahí el interés que tienen aquellos servicios que ayuden a las madres con sus hijos pequeños, tales como hospitales de día –donde puedan hacerse cargo de sus hijos–, guarderías especializadas para ayudarlas en los cuidados diurnos, ayudas domiciliarias, etc.
Se ha constatado que el conocimiento de la enfermedad metal interviene en la maduración del niño, a partir del momento en que son reconocidos e identificados oficialmente los trastornos. De ahí la importancia de los programas preventivos que trabajan con los niños, lo que representa una protección para él, pero también para la familia. Esto no supone privar a la madre de sus funciones específicas sino procurar, por todos los medios –para su propio interés y del niño–, que se instaure una relación maternal saludable, que pueda prolongarse a pesar de la enfermedad de los padres (Levobici, 1989).

Estudios retrospectivos
Existen muchos trabajos que tratan sobre la relación entre trastornos mentales en los padres y alteraciones psíquicas en los hijos. En algunos trastornos, como la esquizofrenia, está la carga genética añadida. Se han realizado algunos estudios con muestras con niños de padres esquizofrénicos cuyo objetivo era examinar en qué medida los hijos de padres psicóticos están a su vez amenazados y examinar cuales son los factores causales. Una dificultad añadida es que la patología social y familiar es patente en el grupo de madres esquizofrénicas y, por lo tanto, no se puede tener en cuenta únicamente los factores genéticos.
C. I. White y otros autores: la perspectiva de los padres
Estos autores realizan una investigación sobre la población atendida por los Servicios de Salud Mental de Massachussets con la intención de describir e identificar los casos de mujeres con trastornos mentales graves y que tienen a su cargo hijos pequeños. Parten de la idea de que los niños que viven con madres con esquizofrenia o trastornos afectivos mayores están en riesgo de ser sometidos a factores psicosociales tales como la crianza inadecuada, patrones pobres de comunicación y situaciones ambientales caóticas. Desde esta perspectiva, tratan de estudiar aquellos factores que actúan como mediadores o reductores de riesgo y que protegen al niño de padecer una enfermedad mental (White et al., 1995).
Las áreas susceptibles de modificación y mejora incluyen:
– Conciencia de la familia sobre la naturaleza y la expresión de la enfermedad del progenitor.
– Competencia personal y social de los niños y las habilidades de afrontamiento.
– Patrones de comunicación dentro de las unidades familiares.
– Reducción del caos en el sistema familiar.
B. Dunn: la perspectiva de los hijos
Hay numerosos trabajos en la literatura centrados en el tema de los posibles efectos en el desarrollo infantil de la presencia de un miembro psicótico en el núcleo familiar, pero se ha estudiado muy poco acerca de las experiencias de estos niños desde su propia perspectiva. Tratando de abordar este punto de vista, Dunn ha realizado un estudio con adultos que crecieron con una madre psicótica. La proporción de madres psicóticas con respecto a padres psicóticos es de 2 a 1, debido a que la aparición de la esquizofrenia es normalmente posterior en las mujeres que en los varones, el matrimonio y la procreación se da antes en las mujeres y éstas tienen más posibilidades de encontrar pareja y tener niños antes de su primer episodio psicótico. Además, los niños suelen permanecer con la madre cuando los padres no viven juntos, incluso en los casos en que la madre padece una enfermedad mental grave. Por todo ello, las mujeres psicóticas desempeñan mucho más el papel de figura cuidadora que los padres psicóticos (Dunn, 1993).
De todos los recuerdos sobre la infancia de los sujetos que comprendían la muestra, emergieron cinco temas comunes:
1. Experiencias de abuso y negligencia, atención poco consistente, tanto por parte de la madre como del padre. El sentido de la realidad distorsionado de sus madres tenía un efecto profundo sobre su capacidad para satisfacer las necesidades básicas de sus hijos de manera consistente. Estos niños se convierten en cuidadores de sus madres y hermanos pequeños. Algunos de ellos sufrieron maltrato físico (el 33%) y se pusieron pocas medidas para protegerles. En relación a los padres, éstos son vistos como no disponibles ni física ni emocionalmente para ellos.
2. Experiencias de aislamiento respecto a sus iguales, sus comunidades y propias familias. Nadie les hablaba de la enfermedad de sus madres. Los episodios psicóticos y los trastornos de conducta, que suscitaban miedo y confusión, permanecían sin explicación, dejando a los niños en un estado de confusión acerca de su propia realidad y una sensación de estar aislado respecto de la familia.
3. Sentimientos de culpa y la creencia de que ellos causaron o contribuyeron a la enfermedad de sus madres. Se sentían fieles a sus madres y las expresiones de culpa estaban unidas a los sentimientos de lealtad.
4. Los contactos con los servicios de salud mental son vividos como negativos. Sus madres eran alejadas para ser hospitalizadas, pero raramente recibían explicaciones sobre lo que estaba pasando o lo que podían esperar. Los contactos directos con profesionales de la salud mental fueron descritos con mucha más intensidad como desagradables, evocadores de culpa o incluso perjudiciales.
A pesar de la visión negativa de los contactos con los servicios de salud mental durante su infancia, casi todos los sujetos del estudio están en tratamiento psiquiátrico o psicológico de adultos y perciben esta psicoterapia como positiva. En terapia, los sujetos tienen la oportunidad de trabajar sus miedos acerca de su propia salud mental, muy comunes entre los hijos de padres psicóticos, así como trabajar sobre el establecimiento de límites, tanto físicos como emocionales, con sus madres. Algunos enfatizaron la relativa seguridad del setting terapéutico, considerándolo como un lugar donde poder comenzar a explorar las relaciones con sus madres que eran vistas, a menudo, como omnipresentes y omnipotentes ante ellos.
5. Búsqueda de apoyo social. Todos los sujetos identificaron una o más personas que consideraron como soporte y ayuda cuando eran niños. En algunos casos se trataba de los abuelos, a menudo eran vecinos, amigos de la familia, profesores o entrenadores. Estas personas estaban disponibles para los niños. Los niños, pocas veces, si es que lo hacían, hablaban con ellos de sus situaciones familiares, pero veían a estas personas como elementos de seguridad.
Estas figuras de soporte eran vistas como asideros del mundo exterior frente a la situación familiar caótica y bizarra, y como proveedores de atención y cuidado. Estos contactos eran iniciados a menudo por los adultos, pero en muchos casos los sujetos describieron una búsqueda activa por su parte, seleccionando aquellas figuras con las que ellos se sentían aceptados y cómodos.
Para concluir este apartado, los participantes confirmaron que las familias de los enfermos mentales experimentan aislamiento social, alienación y marginación por parte de los vecinos y la familia extensa. Existe también un aislamiento autoimpuesto, relacionado con sentimientos de lealtad hacia sus madres y de humillación y vergüenza por su situación. Además del aislamiento estaba la confusión experimentada por estos niños al confrontarse con dos mundos separados, el de su familia, dominado por su madre psicótica y el mundo exterior a la familia, representado por el colegio y sus iguales. La toma de conciencia de estas dos realidades separadas, normalmente durante la adolescencia o la juventud, era acompañada por el dolor de tener que reconocer la enfermedad mental de sus madres, y esto causaba en los sujetos sentimientos de deslealtad y culpa.
Discusión
A la vista de las aportaciones de los distintos autores recogidas en este trabajo se puede apreciar que las necesidades de los padres psicóticos tienen mucho en común con las del resto de los progenitores, aunque existen determinadas áreas que requieren especial atención. La mayoría de ellos encuentran su rol como padres complejo y estresante, a la vez que gratificante. En el caso de padres con trastornos mentales graves habría que añadir el estrés que genera el afrontar sus síntomas y la consiguiente discapacidad, así como el impacto que la marginalización genera. Una preocupación común en todos los padres está relacionada con el futuro de sus hijos, pero en los padres con trastornos mentales graves hay que añadir el miedo a que sus hijos también desarrollen un trastorno mental. Este miedo es muy real y es reforzado por la literatura científica que demuestra un mayor riesgo a padecer trastornos mentales en el caso de hijos de padres psicóticos.
Cada vez atendemos más casos de hijos cuyo progenitor o progenitores padecen un trastorno mental grave. Esto está relacionado en parte con el modo de afrontar y entender la patología, al entender que afecta no sólo al paciente designado, sino también a la familia o personas que le rodean, valorando las consecuencias que pueden tener en los hijos, lo que nos lleva a actuar de una manera preventiva o intervenir precozmente en estos casos.
En nuestra opinión, un modo de trabajo comunitario, en coordinación con los diferentes equipos (servicios sociales, servicios educativos, etc.) permite un tratamiento más eficaz y adecuado, utilizando los distintos recursos. Este aspecto es muy importante cuando se trabaja con menores, donde la posibilidad de que establezcan relaciones con otros entornos, personas o actividades permite que puedan desarrollar identificaciones estables y positivas con otras figuras, y conocer otros modos de relación y comunicación, donde estos niños o adolescentes obtengan una imagen más positiva de si mismos.
Otros factores influyentes son los eventos vitales recientes, la percepción del estrés y el temperamento y personalidad del niño. Se han atribuido efectos positivos paliativos al apoyo ambiental y social, así como a los mecanismos internos de afrontamiento.
Winnicott, pero puede también abandonar bruscamente a su hijo, generalmente a un sustituto, sobre todo cuando el niño emite señales de independencia y no le satisface. Puede entonces volverse rechazante, delegando su rol a un sustituto o a una institución y el niño puede convertirse en cuidador del enfermo.
En conclusión, en la medida que el menor pueda poner distancias con los trastornos del progenitor enfermo e identificarse con imágenes sustitutivas su desarrollo será más sano. Cuando el menor recibe información de una manera adecuada para su edad sobre la enfermedad de su progenitor su evolución puede ser más favorable. Existe, en muchos casos, una hipermaduración o crecimiento emocional en estos niños, pero esto no significa "normalidad" o salud.
La enfermedad de un progenitor afecta al desarrollo de los hijos, pero es importante separarla de la evolución de los hijos. Los padres psicóticos no transmiten directamente su enfermedad. Es importante contener y apoyar a estos familiares, incorporando ayudas al padre sano y procurando el apoyo, soporte o tratamiento a los hijos, junto con el tratamiento que se realiza con el progenitor enfermo.
BIBLIOGRAFÍA
ANTHONY E. J, CHILAND C, KOUPERNIK C (1980).
BOURDIER P. (1972). L’hypermaduration des enfants de parents de malades mentaux.
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BOWLBY J (1969).
http://www.soyborderline.com/acceso-a-comunidad/groups/viewbulletin/478-Hijos+de+padres+psic%C3%B3ticos+Revisi%C3%B3n+bibliogr%C3%A1fica%3A+implicaciones+preventivas,+de+apoyo+y+terap%C3%A9uticas_.html?groupid=68

EL COLOR DE LA VERDAD(Francisco Serrano)


El caso Dreyfus
http://grimoriovoynich.blogspot.com/2007/12/yo-acuso-el-infame-caso-dreyfus.html

D. Francisco Serrano pone el dedo en la llaga
Afirma la Fiscalía de Sevilla que en el año 2009 sólo ha detectado dos denuncias falsas por violencia de género. Naturalmente no pongo en duda esa afirmación, ¡ faltaría más!.¿ Qué ocurre pues? . Si esos datos son ciertos, ¿ mienten quienes sostienen que esas denuncias falsas existen y en una proporción escandalosa? No, lo que ocurre, como dijera Campoamor, es que en este mundo traidor nada es verdad, ni es mentira, todo es según del color del cristal con que se mira. Veamos la realidad: la Fiscalía parte del convencimiento ideológico y políticamente correcto siguiente: La mujer en la relación de pareja está siempre y por definición sometida al varón; cualquier agresión, por leve y puntual que sea, aunque no obedezca a ninguna consideración por razón de género, y aunque sea recíproca, es calificada como maltrato; la mujer cuando denuncia nunca miente, por lo que cualquier archivo, sobreseimiento o absolución obedece a que no se pudo probar la culpabilidad del denunciado; la mujer cuando retira una denuncia lo hace por miedo. Ese planteamiento, evidentemente, descarta que puedan detectarse denuncias falsas, y así cuando se denuncia a un hombre y tras ser detenido prueba que el día en que se le denuncia estaba a 1.000 Kms de distancia, El Fiscal no aprecia denuncia falsa porque, en tales casos, la mujer maltratada y traumatizada pudo equivocarse del día y sitio donde se produjo la agresión, lo que, debe provocar la indignación social de que el acusado quede impune. Se denuncia a un tetrapléjico, y no hay denuncia falsa.
Mas como la realidad no es monocromática, existe otra posible interpretación políticamente incorrecta: la mujer en la relación de pareja, por definición, no puede ser considerada inferior al hombre, por lo que habrá que valorar en cada caso si la agresión, como establece la propia Ley, se ha ejercido sobre la mujer por el mero hecho de serlo, por considerarla el agresor persona que carece de los mínimos derechos de respeto, libertad y capacidad de decisión. Se habría de exigir una motivación machista en la agresión, como cuando en el caso de una agresión a una persona de distinta raza se requiere motivación xenófoba para considerar la agravante de racismo. Se puede y debe cuestionar y enjuiciar cada denuncia sin desterrar el derecho a la presunción de inocencia. La mujer cuando retira una denuncia lo puede hacer por miedo o por otras consideraciones, entre ellas la de ser consciente, tras el primer arrebato inicial, a veces tras ser asesorada en tal sentido, que su acusación es injusta o desproporcionada, conformándose con el inicial escarmiento. Desgraciadamente, así se podría dar otra lectura a que una acusada por denuncia de maltrato falsa pueda acabar muriendo por su pareja que sufrió esa acusación, detención y estigmatización, pues siendo execrable su conducta vengativa y homicida, pudiera ser, puestos a plantear hipótesis, que no se debiera hacer responsable al juez de haber hecho bien su trabajo sino a quien pudiera haber aconsejado a esa mujer a tomar esa iniciativa desencadenante del desastre. Esta otra perspectiva llevaría también a reducir la casuística de violencia de género elevando la protección de las mujeres que sí sufren riesgo y desigualdad, garantizando que sólo ellas perciban las coberturas asistenciales que necesitan. Ese planteamiento conllevaría que en menos del 2% de las denuncias formuladas se podría encontrar esa motivación machista, una juez de violencia en una conferencia en la que alerté de ello, llegó a afirmar que en tres años no había conocido ningún caso. No estaríamos hablando ya sólo de denuncias falsas, cuyo número desconocemos, sino de acusaciones manifiestamente infundadas y que rebasan el ámbito de discriminación positiva que ha refrendado el Tribunal Constitucional para proteger a aquellas mujeres que sufren desigualdad; debiendo los jueces así interpretarlo.
Que cada cual intente encontrar la verdad, mirando con el color del cristal que más le convenza, llamando la atención que en a finales del siglo XIX, en Francia, en un asunto destapado por Zola, un Gobierno fue llamado a dimitir por haber sido un inocente condenado y escarnecido públicamente: Caso Dreyfus. Quizás, pues, no interese airear ese otro enfoque, puesto que no serían uno sino miles los acusados, condenados y escarnecidos injustamente, por la aplicación del criterio literal y oficialista de un texto legal de dudosa constitucionalidad.

FRANCISCO SERRANO CASTRO
PRESIDENTE PLATAFORMA CIUDADANA POP LA IGUALDAD