Reunión de los lunes

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lunes, 1 de julio de 2013

Arrestan en España a boricua acusada de ordenar el asesinato de su esposo

Lunes, 1 de Julio, 2013
Aurea Vázquez Rijos, quien podría enfrentar la pena de muerte, llevaba años viviendo en Italia para evitar su extradición
Según la acusación, Vázquez Rijos planificó la muerte de Anhang Uste
Aurea Vázquez Rijos, acusada en Puerto Rico por ordenar el asesinato de su esposo, el canadiense Adam Anhang Uster, fue arrestada hoy en España y la Fiscalía federal se apresta a diligenciar su extradición a Puerto Rico.
Fuentes de El Nuevo Día indicaron que Vázquez Rijos, quien podría enfrentar la pena de muerte y llevaba años viviendo en Italia para evitar su extradición, fue sorprendida en España y allí fue arrestada.
El portavoz de prensa del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Moisés Quiñones, informó que agentes de esa agencia federal junto a oficiales españoles detuvieron a Vázquez Rijos. Además, en Puerto Rico, fueron detenidos su hermana, Marcia Vázquez, y José Ferrer Sosa, ante la sospecha de que fueron conspiradores en el crimen.
Quiñones anticipó que la extradición podría demorar entre seis y nueve meses.
El 4 de junio de 2008 un gran jurado federal emitió un pliego acusatorio contra Vázquez Rijos por utilizar el comercio interestatal, entiéndase el teléfono, para planificar el asesinato de su esposo a fin de reclamar un seguro de vida.
Según la acusación, Vázquez Rijos planificó la muerte de Anhang Uster con el coacusado Alex Pabón Colón, mejor conocido como Alex El Loco, y el asesinato ocurrió en el Viejo San Juan el 22 de septiembre de 2005.

Al poco tiempo después de ser acusada Vázquez Rijos se mudó a Italia, allá quedó embarazada de gemelos. Las autoridades federales entendían que no había salido de Italia para evitar enfrentar los cargos que pesan en su contra en el Tribunal Federal en Puerto Rico.
Aunque existe un tratado de extradición entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, ratificado en el 2003 por Italia, existen excepciones y se prohíbe entregar a un acusado que pudiera enfrentar la pena de muerte.
Por estos hechos el coacusado Alex El Loco hizo admisión de culpa ante el juez Domínguez, confesó que Vázquez Rijos lo contrató y le ofreció $3 millones por el asesinato, le ofreció un cheque para que comprara un arma de fuego y se planificó el crimen en el negocio Pink Skirt que le pertenecía a la mujer.
http://www.elnuevodia.com/arrestanenespanaaboricuaacusadadeordenarelasesinatodesuesposo-1541930.html

Lunes a las 12:00h. intervención de Inma Ocaña de Valdivia Presidente de FEDERGEN y José Luis Lobo Secretario de Custodia Compartida Málaga

Lunes, 1 de Julio, 2013
Publicado en FACEBOOK, por Inma Ocaña de Valdivia
Mañana lunes a las 12:00h. intervendrá Inma Ocaña de Valdivia Presidente de FEDERGEN y José Luis Lobo Secretario de Custodia Compartida Málaga se hablara de custodia compartida y ley de violencia de género. Si quieres intervenir en directo llama al programa.
https://www.facebook.com/groups/otrofeminismoesposible/permalink/654100907952543/

Igualdad recuerda al PSOE que "lo que devuelve a las mujeres a la cocina" es el paro

Lunes,  1 de Julio, 2013
8-6-2013

La directora general de Igualdad de Oportunidades y del Instituto de la Mujer, Carmen Plaza, ha defendido las medidas previstas por el Gobierno en su sector y ha recordado al PSOE que "lo que devuelve a las mujeres, y también a las hombres, a la cocina" es el paro.
   De esta manera ha respondido Plaza en declaraciones a Europa Press a los dirigentes socialistas Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano, quienes han criticado la política del Ejecutivo en materia de igualdad. Así, mientras Rubalcaba ha pedido cambiar la Constitución para que no haya "retrocesos" en igualdad ante ideas de PP del "siglo XVIII", Valenciano ha señalado que la "derecha" usa la "coartada" de la crisis para fomentar una ideología "sexista y conservadora".
   "Lo que devuelve a las mujeres y a los hombres a la cocina es precisamente el paro y una acción prioritaria tiene que ser atajar esa situación de desempleo y revertir las condiciones económicas. Hay que tomar medidas para que el acceso al empleo sea en igualdad de condiciones y para eso estamos trabajando", ha apuntado Plaza.
   La directora del Instituto de la Mujer ha reiterado que la igualdad es "un derecho fundamental" contemplado en la Constitución y, por lo tanto, se trata de un "compromiso" del Gobierno, "como no puede ser de otra forma". Por ello, ha alertado de que este objetivo "no puede ser usado como patrimonio por ningún partido".
   "Sin mucho ruido, pero con rigor y absoluto convencimiento, estamos trabajando para cerrar las brechas de género que todavía quedan en España y es tarea de todos colaborar, tanto de poderes públicos y agentes sociales", ha indicado.
   Además, ha resaltado las propuestas del Ejecutivo como la puesta en marcha de un protocolo de actuación para velar por el cumplimiento de la igualdad en las empresas, cuya firma será "inmediata" y que está encuadrado en el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades.
   Asimismo, ha apuntado que otra de las acciones del Ejecutivo estará destinada a reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres, que a día de hoy es del 22,5% si se tiene en cuenta las ganancias medias anuales. Por último, el Gobierno también trabaja en una Estrategia Nacional contra la Violencia de Género con 258 medidas y 1.500 millones de euros de presupuesto.
http://www.europapress.es/sociedad/noticia-igualdad-recuerda-psoe-devuelve-mujeres-cocina-paro-20130608151310.html

Discriminaciones

Lunes, 1 de Julio, 2013
La opinión de Gabriel Albiac
Las discriminaciones no son positivas ni negativas. Son discriminaciones. Anticonstitucionales, tal y como las reivindica Rubalcaba
10/06/2013
Una Constitución no puede tolerar discriminaciones. De ningún tipo. Porque las discriminaciones no son ni positivas ni negativas. Son discriminaciones. Anticonstitucionales. Tal como las reivindica Rubalcaba.
Tesis en tres movimientos, anteayer, del secretario del PSOE:
1) «La desigualdad entre hombres y mujeres es profundamente tóxica».
2) «Hay que erradicarla con una lucha permanente para no retroceder».
3) Es necesario reformar la Constitución para «consagrar» esa igualdad y «evitar que se produzcan retrocesos».
La lógica de esa admonición se da como obvia. Y el cliché de la «toxicidad» hace fluir su retórica. «Desigual», igual a «tóxico», ¡puagh, qué asco! Contra ello, lo «sagrado»: «la Constitución consagra la igualdad». Una Constitución no «consagra». Nada. De hacer tal cosa dejaría de serlo. Una Constitución constituye el estado histórico de la nación. Consagra el oficiante, que trueca pan y vino en cuerpo y sangre de Cristo. Consagra la liturgia, que hace de una arquitectura templo. O que muta a un hombre en «consagrado» sacerdote. Y, a través de esas investiduras, consagra el Dios de cuya eternidad participan. Una Constitución es exactamente lo contrario a un «acto sagrado», a una «consagración». Es la constancia efímera de la textura que ha revestido el sujeto constituyente. Ahora. Eso la hace modificable: o sea, Constitución. Sobre una «consagración» sólo se funda teocracia. Trascendencia y Constitución se excluyen.
Lo de «tóxico», aplicado a la desigualdad, suena solemne. Es bobo. Fuera de la matemática, lo igual no es nada. O, si se prefiere la bella fórmula platónica, lo igual se dice de lo distinto. La ficción de igualdad es una convención de la lengua. La cual agrupa objetos diferentes bajo un arquetipo convenido. ¿Son dos libros iguales? ¿Lo son dos vasos, o dos guijarros, o dos especímenes de animales, humanos u otros…? Claro que no. Los agrupamos bajo etiquetas funcionales. Sin las cuales, hablar sería imposible. Y claro que los padres del constitucionalismo sabían eso. Sieyès el primero, cuando fija cómo «existen grandes desigualdades de medios entre los hombres… mas no puede haber desigualdad de derechos». La ficción jurídica llamada ley, evita que unos aniquilen a otros. La igualdad constitucional no es la de los individuos, sino la de su relación con la ley única. Y esto es lo que la Constitución instaura: una sola ley para todos. Ya sean necios o sabios, mujeres o varones, jóvenes o jubilados, enfermos o sanos, santos o perversos, amables o antipáticos, enclenques o boxeadores… ¿Son ellos iguales? No, por supuesto. Debe la ley, a la cual se acogen, ser la misma? Sí, sin excepciones.
Una Constitución garantiza eso. Y no tolera discriminaciones. De ningún tipo. Las discriminaciones no son positivas ni negativas. Son discriminaciones. Anticonstitucionales. Tal como las reivindica Rubalcaba.
http://www.abc.es/lasfirmasdeabc/20130610/abci-discriminaciones-gabriel-albiac-201306100912.html

Igualdad

Lunes, 1 de Julio, 2013
JUAN MANUEL DE PRADA
No hay igualdad verdadera si quien hace más que otro no es más que otro
RUBALCABA ha reclamado en una de esas convenciones o fiestorros de fin de semana que los partidos políticos organizan para justificar el pastizal que nos sangran una reforma de la Constitución que consagre «al nivel más alto» la igualdad entre hombres y mujeres. Pero resulta que tal igualdad ya está consagrada en el artículo 14 de la Constitución, donde se proclama que «los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social»; y, más adelante, en su artículo 35, todavía la Constitución insiste que «todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo». Hemos de concluir, pues, que estando la igualdad entre hombres y mujeres sobrada —y hasta redundantemente—consagrada en la Constitución, lo que Rubalcaba está reclamando es otra cosa. ¿Y qué es esa otra cosa?
Al escuchar la reclamación de Rubalcaba me he acordado, inevitablemente, de aquella impagable quintilla del gran Leonardo Castellani: «¡Igualdad!, oigo gritar/ al jorobado Fontova./ Y me pongo a preguntar:/ ¿Querrá verse sin joroba/ o nos querrá jorobar?». La Constitución española consagra la única igualdad que la ley puede consagrar, que es precisamente la «igualdad ante la ley»; y tal «igualdad ante la ley» no es sino el reconocimiento de un principio de derecho natural, a saber: que todos los seres humanos somos iguales en origen y titulares de la misma dignidad. Principio que Cervantes sintetizó de modo magistral en aquella sentencia de don Quijote: «Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro». Pues, en efecto, las personas, que en origen son iguales, esforzándose por hacer valer sus méritos y prendas personales, alcanzan logros distintos. No hay igualdad verdadera si quien hace más que otro no es más que otro. Pero Rubalcaba no reclama igualdad en origen, sino que pretende que seamos iguales independientemente de lo que hagamos. Y disfraza esta pretensión proponiendo «paridad» entre hombres y mujeres, «listas-cremallera» y demás farfollas, según el dictado políticamente correcto propio de nuestra época; pero bajo estas coartadas no se esconde sino la pretensión de todos los jorobados Fontova que en el mundo han sido. Lo que Rubalcaba reclama es, ni más ni menos, la igualdad que siempre han pretendido los resentidos; es decir, la igualdad que hace tabla rasa de los merecimientos, dando al sufrido lo mismo que al flojo, al diligente lo mismo que al perezoso, al sabio lo mismo que al necio. Y todo ello envuelto en el papel de celofán de la llamada “ideología de género”, que es una de las envolturas predilectas del resentimiento, en esta fase funesta de la historia.
El resentimiento, disfrazado de reclamación de igualdad adulterada (puesto que ya no es igualdad de origen, sino negación de los méritos personales de cada uno), es la gran septicemia que corroe a las democracias en fase terminal. Expuesta en lenguaje científico y con las mayores apariencias de objetividad puede llegar a convertirse en ideología, e irradiarse concéntricamente de objeto en objeto —en el ámbito familiar, educativo, laboral, etcétera— hasta gangrenar por completo la vida social. Y como el jorobado nunca puede verse sin joroba, no le queda otra sino jorobar a todos. Esta es la igualdad del resentido que reclama Rubalcaba.
http://www.abc.es/historico-opinion/index.asp?ff=20130610&idn=151491060245#

El segundo sexo revisitado

Lunes, 1 de Julio, 2013
http://lector.kioskoymas.com/epaper/viewer.aspx
CARMEN POSADAS
CADA vez con más frecuencia surgen voces que escandalizan a las feministas recalcitrantes cuestionando el postulado de que hombres y mujeres somos iguales. E incluso van más allá y se atreven a poner en entredicho la mismísima Biblia del feminismo. Me refiero a El segundo sexo, célebre libro de Simone de Beauvoir, en el que decía más o menos que nosotras no nacemos mujeres, sino que llegamos a serlo. Es decir que la diferencia entre unas y otros es solo cultural, no de otra índole, y que el comportamiento femenino está condicionado por lo que se espera y desea de nosotras. Lo más curioso del caso es que las voces discordantes de las que hablo no pertenecen al sexo masculino sino a ese segundo sexo al que yo también me honro en pertenecer. Supongo que si lo que voy a decir a continuación lo escribiera un hombre, le sacarían la piel a tiras, pero como soy chica, me voy a dar el gustazo de afirmar que Simone de Beauvoir estaba equivocada. Por supuesto no es mi intención apearla del pedestal al que, con todo merecimiento, la aupó el siglo XX. Tampoco voy a negar su rol fundamental a la hora de sacarnos del rincón al que nos había relegado la Historia y situarnos en el centro de la vida actual. Lo que sí voy a puntualizar es que su postulado, por muy útil y por muchas puertas que abriera en su momento, no resulta cierto.
Sí, sí se nace mujer. Y no, no somos obligadas por el hombre ni por la cultura vigente a ponernos guapas para gustarles tal como apuntaba ella en su libro sino que la coquetería y la seducción son universales, ancestrales y forman parte importante de nuestra forma de ser. Nancy Hudson, una escritora canadiense que el año pasado puso en pie de guerra a las feministas francesas con su libro Reflejos en el ojo del hombre, sostiene, por ejemplo, que buscar la igualdad en lo que se refiere a tener acceso a las mismas oportunidades que ellos sigue siendo fundamental, pero para alcanzar dicha igualdad es necesario hacer un buen diagnóstico del problema. Y decir, por ejemplo, que las actitudes consideradas «femeninas» no son detestables. «No tiene nada de malo querer gustar» -apunta Hudson con lo que ella llama su mirada darwiniana, es decir, observando al ser humano como lo haría el famoso autor de El origen de las especies-; «Somos mamíferos abocados por la naturaleza a reproducirnos y a mejorar la especie». Lo que sí le parece absurdo a Hudson (y a mí también) es la exacerbación que del sexo hace la sociedad y, sobre todo, el mundo capitalista a través de la publicidad. ¿Se apareará uno más ventajosamente si conduce determinado tipo de coche? ¿Es necesario fingir un orgasmo para vender una marca de chocolate? ¿Le perseguirán a una los hombres si usa tal o cual perfume? Hasta ahora el cuerpo femenino era el más explotado en este sentido, pero de unos años a esta parte, empieza a serlo también el masculino. Ahora son ellos los que adoptan posturitas sexys para vender jabones, relojes o cremas de afeitar. Yo debo de ser una carca y una antigua porque no me ponen nada esos efebos depilados que se contorsionan sudorosos incitándome a comprar tal o cual producto. Aunque empiezo a pensar que tal vez no se trate de ser o no carca sino que mi frialdad como consumidora está relacionada con el hecho de que hombres y mujeres somos diferentes, incluso cuando se trata de incitarnos a consumir. De esta particularidad se dieron cuenta hace ya muchos años las revistas dedicadas a uno u otro sexo. Salvo honrosas (y rara vez exitosas) excepciones, las revistas femeninas contienen sobre todo fotos de mujeres, mientras que las de hombres… las de hombres también contienen mayoritariamente fotos de mujeres, a menos que se trate de publicaciones gays. ¿A qué se debe esto? A que a nosotras nos gusta mirar a otras mujeres para imitarlas, para inspirarnos. Ellos son distintos, tienen el sexo presente en casi todas sus actividades habituales, incluso mientras leen tranquilamente una revista. En efecto, somos diferentes y no se trata de un tema cultural o aprendido, como sostenía Beauvoir. Por supuesto no quiero decir con esto que no sea necesario continuar intentando erradicar los muchos resabios machistas que aún persisten en el primer mundo y no digamos en el tercero. Pero lo haríamos más eficazmente si nos olvidáramos de lo políticamente correcto. Cada sexo tiene aptitudes distintas y, para alcanzar la igualdad, no hace falta empeñarse en emular al contrario. Siempre me ha llamado la atención por ejemplo ese afan de algunas congéneres mías por decir que una mujer puede hacer exactamente lo mismo que un hombre. Eso será verdad en el plano intelectual, pero no puede extrapolarse a todas las circunstancias ni a todas las profesiones. Hace unos meses hubo una gran polémica en los medios de comunicación porque unas chicas insistían en su derecho a convertirse en bomberas y otras en mineras. «Somos víctimas de una injusta discriminación» -argumentaban- «¿acaso no somos tan aptas como ellos?». No sé en qué quedó la polémica, pero desde luego no hace falta dedicar ni una línea a explicar que, obviamente, nosotras no somos tan fuertes como los hombres. Otra cosa que llama la atención son esos educadores empeñados en formar a los niños (varones) para que sean, según sus propias palabras, «seres humanos sensibles». Y para lograrlo, los ponen a jugar con muñecas o a las casitas. De momento me temo que no han tenido demasiado éxito con el experimento. Indefectiblemente, las muñecas acaban convertidas en armas arrojadizas y la casita en un wigwam cherokee. No sé qué tiene que ver la sensibilidad con jugar a las casitas, pero negar que los varones sienten mayor inclinación a ciertos juegos y las chicas a otros es tan tonto como querer ser bombera o minera.
Por todo esto, yo, que soy gran admiradora de Simone de Beauvoir, estoy segura de que ella, que era una mujer sabia y por tanto inclinada a cambiar de opinión, escribiría ahora un libro que bien podría llamarse El segundo sexo revisitado. Uno en el que, sin renunciar a la esencia de sus tesis dijera que no, que no somos iguales. Ni mejores ni peores, ni más inteligentes ni más tontas, ni menos ni más sensibles, sino gloriosamente diferentes. Y a Dios gracias, añadiría yo, porque sería aburridísimo de otro modo.
http://www.abc.es/historico-opinion/index.asp?ff=20130602&idn=151437857837

Lo que tienes que saber de la Ley Amor de Papá

Lunes, 1 de Julio, 2013
 Ley Amor de Papá
Hasta la opinión de los peques podría ser determinante para que el juez decida que progenitor se queda al cuidado del niño.
La Ley de Papá da iguales derechos a padres y madres sobre los hijos, independiente uqine tenga el cuidado personal, modifica la patria potestad y consagra el derecho de los abuelos de ver a sus nietos.
La Ley Amor de Papá que se aprobó recientemente en el Congreso no sólo significa que desde ahora ambos progenitores tienen los mismos derechos y deberes respecto de sus hijos, independiente de quien tenga la tuición, sino que además se cambia una añeja normativa vigente desde 1855.
Cinco años demoraron los honorables en aprobar esta modificación al código civil que en teoría sería un gran cambio cultural en nuestro país. Ahora hay que esperar como será la traducción de ésta en los tribunales de familia.
Muchas féminas se pusieron nerviosas con este temón, pero la verdad es que esta ley sólo trata de buscar el bienestar de los peques. Según el abogado de familia, Cristhian Savelli, "la ley está hecha para aquellos padres que siempre han estado ahí, no para los papis corazón".

Los cuatros aspectos más importantes de las modificaciones

1

Antes: El Código Civil establecía que el cuidado personal de los niños ante una separación recaía casi en forma casi divina sobre la madre. No había discusión.
Ahora: Ante la falta de acuerdo respecto del cuidado personal de los niños, el padre tiene los mismos derechos que la madre para solicitarlo. El juez cuenta con 10 criterios técnicos para tomar una decisión, donde se incluye la decisión del niño o la dedicación efectiva que tuvo el otro padre antes de la separación.

2

Antes: El tutor de los hijos (usualmente la madre) tenía toda la autoridad respecto de las grandes decisiones en la vida de los hijos.
Ahora: Ambos padres tienen los mismos derechos sobre los niños, independiente de quien tenga el cuidado personal. Por ejemplo, la ciudad donde vivirán, el colegio o temas médicos son decisiones de los dos progenitores.

3

Antes: La patria potestad, o sea determinaciones que tienen que ver con el patrimonio de los niños recaía completamente en el padre si no había acuerdo entre ambos progenitores o existía el dictamen de un juez.
Ahora: Ante la falta de acuerdo, respecto de la administración de los bienes de los hijos toca al padre y a la madre en conjunto el ejercicio de este derecho.

4

Antes: los abuelos debían iniciar engorrosos y largos juicios para poder ver a sus nietos y los resultados eran casi siempre visitas escuálidas.
Ahora: Se consagra el derecho de visita de los abuelos, incluso cuando uno de los padres se oponga.

http://www.lacuarta.com/noticias/cronica/2013/06/63-155877-9-lo-que-tienes-que-saber-de-la-ley-amor-de-papa.shtml