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lunes, 17 de mayo de 2010

244 hijos de padres en discordia


17.05.10 - 02:44 - AZAHARA VILLACORTA OVIEDO
Siete ex parejas están en lista de espera para que el centro ovetense medie en su enfrentamiento
Los cuatro Puntos de Encuentro Familiar de la región «atienden cada año a más menores»
Rosa Ablanedo, pedagoga del Punto de Encuentro Familiar de Gijón. :: VICTORIA FERNÁNDEZ
A sus cuatro años, David (nombre ficticio) es víctima de una guerra. Sus padres se separaron hace dos y, desde entonces, no ha habido una relación fluida entre su progenitor y él porque tampoco se ha cumplido el régimen de visitas fijado por el juez. El resultado es que su padre no tiene las habilidades necesarias para relacionarse con el pequeño, que David también lo rechaza y que ni su madre ni todo el entorno materno quieren que las visitas empiecen a ir según lo establecido. Alega que está muy dolida con su ex pareja desde la ruptura, aunque jura que al niño no le habla mal de su padre.
David es hijo de una ex pareja en discordia. Uno de los 244 niños que, en estos momentos, atienden los cuatro Puntos de Encuentro Familiar que hay en Asturias: en Oviedo, Gijón, Avilés y Navia. «Y cada año son más», explica Gloria Fernández, directora del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, Familia y Adolescencia.
«Sólo durante el primer trimestre de este año, el Punto de Encuentro de Gijón abrió 29 nuevos expedientes, seguido por el de Oviedo, que abrió 18, Avilés, con ocho, y Navia, que únicamente tiene dos porque apenas hace dos meses que se puso en marcha», apunta la responsable de Infancia del Principado.
La mayor parte de estos menores son hijos de parejas separadas con diferencias irreconciliables que necesitan de la mediación profesional para cumplir el régimen de visitas establecido por un Juzgado de Familia o de Violencia contra la Mujer (un 70%), aunque también se puede llegar al Punto de Encuentro Familiar después de que el caso sea derivado allí por los servicios sociales de los ayuntamientos y de la Consejería de Bienestar Social (un 25%) o, en casos excepcionales, por solicitud directa.
Así que las dos tareas fundamentales de los profesionales -educadores, psicólogos, abogados, pedagogos- son apoyar el cumplimiento del régimen de visitas fijado y guiar a los padres para que tengan actitudes positivas con sus hijos.
Y lo hacen a través de tres fórmulas: las visitas tuteladas -aquellas en las que el progenitor que no tiene la custodia del menor visita a su hijo en el propio centro siempre bajo la supervisión de un equipo técnico-, las visitas en el propio centro en el que la supervisión no es necesaria, y, por último, los intercambios, en los que sólo se controla la entrega y la recogida de los menores para la realización de encuentros con sus padres fuera del centro, que son la mayoría. Hasta el 70% de las intervenciones.
De todos estos menores, «el 60% conviven con sus madres y cuatro de cada diez veces el que hace la visita es el padre. En otro 20% de los casos, el varón tiene la custodia y, en algunas ocasiones, los niños viven con su familia extensa, que también puede ejercer el derecho de visita. Fundamentalmente, abuelos maternos y paternos», cuenta Gloria Fernández, concentrada en «cumplir un compromiso»: «Que antes de que termine el año esté en marcha el quinto Punto de Encuentro de la región, el de Cangas de Onís».
Mientras tanto, otra preocupación le ronda la cabeza a la directora del Instituto de Atención a la Infancia: qué hacer con los siete niños en lista de espera en el Punto de Encuentro de Oviedo, incapaz de hacer frente a tanta demanda.
«Es el centro que más presión soporta», admite Fernández, que baraja «soluciones rápidas como utilizar alguno de los centros de alojamiento de Bienestar Social o incluso valerse del propio centro escolar como lugar para que se realicen los intercambios».
Pero, antes, «hay que estudiar caso por caso para garantizar el derecho de todo niño a mantener relación con ambos progenitores, y derecho a tener la seguridad de que, aunque sus padres hayan dejado de quererse, siguen queriéndole a él», dice. No sólo es responsabilidad de la Administración, zanja: «Las familias tienen que ser conscientes de que el interés del menor prevalece siempre».
http://www.elcomerciodigital.com/v/20100517/asturias/hijos-padres-discordia-20100517.html

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