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viernes, 2 de julio de 2010

Así negocian las parejas rotas la custodia de sus hijos sin necesidad de un juez

La noticia original contiene un video de 4 minutos. Para acceder a el pulsar en el enlace origianal al final de la noticia.
01/07/2010 Texto: Juan F. Cía
La mediación familiar permite a las parejas en proceso de separación alcanzar acuerdos pacíficos sobre la custodia de sus hijos sin que un juez tenga que decidir por ellos. Trinidad Bernal, directora de ATYME, explica cómo es el trabajo de los mediadores para pactar sus condiciones. Con este reportaje iniciamos una serie de artículos sobre el desarrollo de la custodia compartida en España. Ilustración: Jorge Sanabre (ATYME)
“Quiero saber cómo pueden ayudarme, he decidido separarme”, pregunta Carmen. Dos días más tarde, Antonio acude al mismo centro de mediación por recomendación de su esposa y deja clara su postura: “Yo no estoy dispuesto a divorciarme, no perderé a mis hijos”. Cientos de parejas con problemas de convivencia como Carmen y Antonio solicitan ayuda cada año para alcanzar un acuerdo sobre la custodia de sus hijos.
La mediación familiar permite a las parejas en proceso de separación pactar las condiciones de la ruptura de una forma pacífica. Uno de los centros dedicados a esa labor es ATYME (Atención y Mediación a la Familia en Proceso de Cambio), con financiación pública del Ministerio de Sanidad y Política Social desde 1990.
“Nosotros tratamos a más de 200 parejas al año, de las que un 84% alcanzan un acuerdo final que les permite ir al juzgado sin intervención previa de abogados y jueces”, asegura orgullosa Trinidad Bernal, directora de ATYME. De ese porcentaje de parejas que lo consiguen, “un 93% mantienen su palabra en el tiempo”, insiste Bernal.
Con quién vivirán los hijos, en qué vivienda, durante cuánto tiempo o cómo se repartirán los gastos de su cuidado son algunas de las premisas que se negocian en ese pacto extrajudicial. “Nosotros preferimos el término responsabilidad compartida”, reconoce Bernal, “porque no partimos de la premisa de un 50% del tiempo para la madre y otro 50% para el padre”. “Cada familia es diferente y la prioridad es satisfacer las necesidades de los niños”, concluye.

El programa de mediación familiar
En la mayoría de casos, la persona que toma la decisión de separarse es la que finalmente acude a este tipo de centros para informarse. El miedo a equivocarse o perder a sus hijos, los sentimientos de culpa o tristeza o la necesidad de acelerar el proceso de ruptura la llevan a pedir ayuda. Sin embargo, la mediación obliga a contar con la pareja.
Una vez que ambos aceptan someterse al programa, empieza un proceso informativo hecho a medida de cada pareja (número y edades de los hijos, profesiones, modelo y hábitos de vida) en el que se trabaja dos aspectos fundamentales: la eliminación de los roles preestablecidos y la falsa atribución de culpas de la ruptura. Después, se explican cuál será la nueva estructura familiar y las condiciones del convenio regulador.
“Muchas personas acuden a nosotros en busca de derechos legales, pero nosotros sólo nos centramos en los derechos emocionales y personales”, puntualiza Bernal. La custodia de los hijos, el reparto de bienes, el uso del domicilio familiar y las pensiones atribuibles a cada uno de los cónyuges van contenidas en el acuerdo. “Ellos llegan a pactos realistas sobre lo que pueden ofrecer o no a sus hijos”, remata la experta.
La firma del acuerdo es la culminación de ese trabajo. "Así ellos consiguen decidir por sí mismos sobre sus hijos sin la intervención de abogados, fiscales de menores y jueces", afirma Bernal. Ese pacto dentro de la pareja puede presentarse posteriormente en un juzgado y ser ratificado por un juez. "Sólo en casos extremos como el despido de uno de los antiguos cónyuges o una nueva relación suelen producirse un incumplimiento del acuerdo", remata.

Mediadores: 'arquitectos' de una nueva vida
Los 'arquitectos' de esos acuerdos son los mediadores, en su mayoría psicólogos y abogados con una formación específica en esta disciplina. "La mayoría de nuestros asesores son licenciados en psicología o derecho y luego tienen un curso de 300 horas en mediación", dice Bernal. Sin embargo, no sólo se trabaja con la formación de los expertos, también con sus propias emociones. "Es más fácil responder convenientemente a las emociones ajenas si primero uno ha trabajado con las propias", remata.
Ninguno de estos profesionales toma decisiones por los cónyuges ni tampoco orienta sus opiniones sobre lo que les sucede. "Nosotros siempre analizamos en equipo, eso nos permite mantener la independencia", asegura la experta, "es complicado perderla si los procesos son supervisados siempre por más de un mediador", concluye.

Un cómic para aprender a separarse (imagen al principio de la noticia)
Para explicar de una forma sencilla qué es la mediación, ATYME ha editado por su 20 cumpleaños una guía donde se insertan viñetas de cómic. "Cuando una persona se separa, lo último que le apetece es leer mucho", afirma la directora. "Por eso decidimos incluir las animaciones, para evitar esa molestia", reconoce Bernal.
Matilde y Juan son los protagonistas animados de una historia que ayuda a muchas parejas a conocer el centro, entender cuál es la ayuda que se les ofrece y saber a qué tipo de acuerdos pueden acceder.
http://noticias.lainformacion.com/asuntos-sociales/divorcio/asi-negocian-las-parejas-rotas-la-custodia-de-sus-hijos-sin-necesidad-de-un-juez_DsAlE9mqNczU70MBw8Epe3/

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