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sábado, 1 de octubre de 2016

Jueces que se olvidan de la violencia de la mujer contra el hombre

Sábado, 1 de Octubre, 2016

El autor del artículo es Fernando Portillo Rodrigo, juez decano de los juzgados de Melilla.

Es en cierto interesante el artículo de este juez (en la imagen) y sobre todo si partimos desde la base de que realmente el número de denuncias que son presentadas bajo la jurisdicción de la violencia de género representan a su vez una realidad frente al maltrato real que padecen las mujeres por parte de los hombres en el ámbito doméstico y dentro del plano sentimental de la pareja. Pero ni mucho menos esta cifra se asemeja con la realidad.

Han dispuesto una ley, que como cita el articulo, obtuvo el mayor consenso para su aprobación, el mayor de todos desde la democracia española, pero una ley que desde el principio fue creada para satisfacer las ansias de odio de un feminismo que se encuentra en el poder y cuya pretensión es la de producir el mayor daño contra los varones usando a las mujeres para ello.

Se olvida este magistrado de citar entre las otras violencias la violencia que también padece el hombre, el hombre heterosexual:

se ha desviado la atención y los recursos de otros malos tratos, tanto o más deleznables que los causados a una mujer. Son los malos tratos que también tienen lugar en el ámbito doméstico pero de los que son víctimas los mayores, los niños y otras personas con capacidades disminuidas, y donde ya la autoría no es exclusiva del hombre, sino que la comparten hombres y mujeres[5]. El olvido institucional de estos malos tratos[6], y de los malos tratos que sufren de sus parejas las mujeres homosexuales, por contraposición con los que sufren las mujeres heterosexuales, también ha dado lugar a una sensación de fracaso que se ha ido infiltrando en no pocos sectores sociales, y que es necesario atajar mediante una adecuada política que, primero, permita la visualización del problema (reconocimiento social e institucional de su importancia y determinación de su grado real de incidencia) y, con ello, la imprescindible captación de recursos; y, segundo, haga posible su reducción mediante lo mismo, educación.


Fuente:
Violencia contra la mujer: menos castigar y más educar
http://hayderecho.com/2016/09/26/violencia-contra-la-mujer-menos-castigar-y-mas-educar/#comment-42695