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viernes, 10 de mayo de 2013

Una mamá y su larga lucha para recuperar a sus tres hijos

“Los dos somos padres, pero yo los tuve en la panza”
Viernes, 10 de Mayo, 2013
ARGENTINA
Espera respuestas de la Justicia. No logra hacer valer su derecho a estar con ellos.
Cinco años atrás, Mabel Rodríguez fue echada violentamente de la vivienda que compartía con su exmarido, Juan Carlos Segura -miembro de una tradicional familia catamarqueña- en Fray Mamerto Esquiú, tras soportar una pesadilla que se prolongó por once años, en los que padeció abusos y violencia, tanto física como verbal y sin la posibilidad de llevar consigo a sus tres hijos, que actualmente tienen 7, 8 y 15 años.
Hoy, luego de una interminable lucha y a pesar de que la Justicia le otorga el derecho de tener a los menores en la primera semana del receso escolar, tampoco puede estar con ellos, ya que cuando fue a retirarlos de la escuela a la que asisten, no pudo hacerlo.
El viernes pasado y con una orden judicial que respaldaba sus acciones, Mabel se presentó en la puerta de la escuela de los chicos, pero la madre de su ex pareja y su hija mayor le impidieron subirlos al remís en el que los fue a retirar, y lo que debía ser el inicio de unas vacaciones se convirtió en un escándalo público en el que los más pequeños involucrados en la historia se convirtieron en rehenes de una escena violenta y desgarradora que, incluso, fue captada por las cámaras de Canal 5 Airevisión, que fueron convocadas por el progenitor.

Escándalo público

En las imágenes del video, que dura poco más de seis minutos, se puede observar a Mabel saliendo del establecimiento educativo de la mano de sus hijos, pero la rápida y agresiva intervención de su propia hija y su suegra en un forcejeo en el que abundaron los golpes, arañazos, gritos y tirones de pelo, lograron que la madre se fuera nuevamente con las manos vacías.
Mabel relata afligida la historia que le toca protagonizar y que comenzó en el inicio de su relación con Juan Carlos Segura, con el que tuvieron tres hijos. Con el paso del tiempo, la relación se fue desgastando, y lo que comenzó como un abuso de violencia verbal y psicológica, se fue tornando en agresiones físicas, a las que la joven madre intentó sobrevivir para estar cerca de sus hijos.



Separación

Siempre de acuerdo con el relato de Mabel, en 2008 la situación se tornó insostenible y luego de uno de los arranques de furia de Segura, la joven se refugió en la casa de su hermana. En esa oportunidad, presentó una exposición en la comisaría de Villa Dolores para dejar constancia de que no hacía abandono de hogar, pero al acudir a la Justicia para dar a conocer su caso fue “mal asesorada”, por lo que en vez de solicitar directamente la tenencia de los niños, pidió un régimen de visitas, para ir a verlos en la casa que compartían con su ex cónyuge. Sin embargo, esta disposición nunca se cumplió a pesar de serle concedida.
Mabel explicó que su ex hacía todo lo posible para negarle el acceso a los chicos, y que incluso cuando la orden especificó que debía trasladarlos al Juzgado para que ella los retirara por tres horas, éste encontró la forma de seguir negándole su derecho, presentando certificados médicos. De todas formas, estas constantes negativas causaron la presentación de numerosas denuncias de impedimento de contacto, pese a lo cual no ha obtenido aún una respuesta firme por parte de la Justicia que le permita volver a ver a sus hijos y restablecer el vínculo materno que se ha deteriorado luego de tantos años de separación.

Rechazo

Mabel es consciente de que sus tres hijos sienten un gran rechazo por ella, especialmente su hija mayor, que ahora tiene quince años. De acuerdo con las pericias psicológicas a las que ella, su ex y sus hijos se han sometido por pedido de la jueza, esto es normal, puesto que el rol que el padre ha jugado en sus desarrollos hace que la figura que poseen de su madre se encuentre distorsionada y en conflicto, “presentando signos de pseudo madurez e inseguridad”. Es él quien ha creado una imagen de Mabel que causa desagrado y rechazo en las criaturas, que al no tener contacto con ella, toman la realidad creada por su padre como la única posible.
En la documentación que acredita dichas pericias figura, por ejemplo, que el niño más pequeño de la pareja “expresa no tener mamá, que la misma pelea con su papá, y no quiere ir con ella a pesar de no ser mala con él”.
En el mismo informe, firmado por Julieta Monasterio, perito psicóloga del Poder Judicial, se detalla que Segura “tiene dificultad para mantener relaciones interpersonales adecuadas” y presenta “perturbaciones emocionales, fallas en la integración del yo, egocentrismo, inmadurez emocional, conflicto en el control de los impulsos y agresividad”, que quedaron evidenciados en las amenazas proferidas por él, en las que indica que “de ser separado de sus hijos, mataría”.
Por otra parte, Mabel presentó oportunamente la documentación que acredita que su ex pareja cuenta con antecedentes judiciales, lo que ha quedado acreditado en varias exposiciones judiciales y policiales a las que este medio tuvo acceso.

Súplica

Finalmente, la joven madre se quiebra en su relato sin contener más las lágrimas y pidiendo a la jueza de Familia de Primera Nominación, Susana Inés Moreno, que escuche su súplica y actúe haciendo justicia en su caso, otorgándole la tenencia de sus hijos. Además, aclara que no va a bajar los brazos hasta que no tenga el derecho de reunirse con ellos y ejercer su rol de mamá. “Los dos somos padres, pero yo los tuve en la panza”, exclama, preguntándose el por qué de tanto dolor y la demora para resolver este caso.


http://www.elesquiu.com/notas/2012/7/18/policiales-247627.asp

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