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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Así entiende ABC la libertad de expresión

Antonio Cabrera Salamanca
Miércoles, 15 de Diciembre, 2010
Con el título de Hijas del maltrato y firmado por Cruz Morcillo, hoy, domingo, publica ABC un extenso artículo -absolutamente manipulador y tendencioso-, en el que abiertamente se criminaliza al hombre por el hecho de serlo, culpándole ignominiosamente del maltrato que supuestamente sufren 800.000 menores tras la separación o el divorcio de sus padres.
El artículo, publicado también en la edición digital de ABC, ha sido fuertemente criticado por los lectores del diario ante lo cual ABC ha optado por el expeditivo método de censurar sus comentarios, borrando masivamente aquellos que eran más críticos con el artículo. Entre ellos el mío. Finalmente los ha eliminado todos (cerca de 100 comentarios). Este es el contenido literal de mi comentario, remitido con nombre y apellidos:
«Este titular, Hijas del maltrato, me inclina a pensar que estamos ante una nueva ofensiva "de género", visto el traslado -que no desaparición- del ministerio de Igual-dá al de Sanidad y Asuntos Sociales. Lo digo porque hoy domingo, 24 de octubre de 2010, también el diario La Razón (edición de Madrid) publica sendos reportajes sobre el mismo tema, La tragedia silenciosa de los hijos del maltrato y La violencia contra los menores se queda sin presupuesto, culpando en exclusiva a los "hombres" del maltrato a 800.000 "hijos del divorcio". Despreciable. Al igual que éste, una vergonzante manipulación periodística.
Como la cínica excusa del "sufrimiento" y el legítimo recurso a la "defensa de su vida" de las "pobres" mujeres que no tienen más remedio que matar a su pareja, recurso que utilizan habitualmente determinados medios de comunicación -sumisos y manipuladores, vergonzantes correas de trasmisión del poder político- para el adoctrinamiento de masas en lugar de servir a la verdad, ejerciendo su función con informaciones objetivas, rigurosas, contrastadas y veraces.
Todo para obviar que la ley debe ser igual para todos. Que todos los crímenes, incluso si la víctima es un hombre, son abyectos. Que la Justicia debe ser implacable en la persecución y castigo de todos los culpables -también si los verdugos son mujeres- con todas las garantías, pero sin atajos ilegales, inaceptables en un Estado Democrático y de Derecho. Que la ley debe amparar por igual a todas las víctimas, aunque sean hombres, ancianos o niños. Sin tribunales de excepción (Tribunales de Violencia sobre la Mujer), ni juicios sumarísimos (Juicios Rápidos), inexistentes en nuestro Ordenamiento, incluso para los criminales más abyectos, incluidos los terroristas o los asesinos en serie. Sin vulnerar derechos fundamentales de la persona, que recoge la Constitución y el Derecho Internacional (presunción de inocencia, igualdad, legalidad jurídica). Sin detener preventiva y automáticamente al presunto "maltratador" con la sola denuncia de su pareja o ex pareja femenina, aunque no exista el menor indicio delictivo, con un protocolo policial que trata al presunto como al más peligroso de los delincuentes: grilletes, encierro hasta tres días en un calabozo infecto, ficha policial, fotografías de frente y perfil, toma de huellas dactilares y ADN, inclusión en diferentes bases de datos de delincuentes sexuales y posterior juicio sumarísimo.
Finalmente en un 97% de los casos al "criminal" se le pone en libertad sin cargos. Se le ha juzgado por unos hechos que, de ser ciertos, se hubieran tipificado como falta leve si hubiera sido la mujer la agresora y juzgados y penados con unos euros de multa por un tribunal ordinario. Sin embargo, si el "criminal" hubiera sido hombre, por esos mismos hechos se le habría condenado -exclusivamente en razón de su sexo-, hasta a dos años de cárcel y penas accesorias de destierro, alejamiento de sus hijos y suspensión de derechos civiles (derecho de sufragio activo y pasivo, tenencia de armas, etcétera) de hasta cinco años. Así de brutal, injusta, medieval y totalitaria es la Ley Integral de Violencia de Género (LIVG).
Todo esto es posible porque la voluntad popular -la auténtica democracia-, está secuestrada por una casta política que, junto a la casta financiera y la de los medios de comunicación, constituye una férrea oligarquía que impone sus ideas e intereses al pueblo soberano. La carreta delante de los bueyes.
Así en el tema que nos ocupa, los medios de comunicación (con las naturales excepciones), perfectamente "engrasados" con los cuantiosos fondos del negocio "de género" (a más de 1.000 millones € ascendieron los presupuestos del ex ministerio de Igual-dá, sin contar sus homólogos autonómicos y locales, de los que viven alrededor de 120.000 conmilitones "de género"), manipulan a su antojo a la opinión pública con los cansinos "mantras" de la violencia "machista" y los bastardos dogmas "de género" hasta conseguir el nuevo milagro de la conversión del agua en vino: que casi un millón de varones, victimas reales de la LIVG -una ley inicua, brutal y totalitaria-, se conviertan ante la opinión pública en despreciables verdugos. A vuestro lado, Goebbels un pardillo».
http://blogs.periodistadigital.com/antoniocabrera.php/2010/12/12/asi-practica-abc-la-libertad-de-expresio

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