Reunión de los lunes

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Las denuncias falsas. MARÍA SANAHUJA diario EL PAIS


Han pasado más de cuatro años desde que se inició el debate para valorar el impacto de las reformas legislativas que en materia de violencia doméstica había realizado el PP en 2003, y que continuó el PSOE con la ley contra la violencia de género en 2004. Se empezó a decir en voz alta que no se estaban respetando los derechos fundamentales de muchos ciudadanos en España, que las leyes aprobadas contribuían a aumentar el nivel de intensidad del conflicto en las parejas heterosexuales, provocaban dolor innecesario, suponían un despilfarro para el erario público y no conseguían atajar lo más mínimo el problema de la violencia extrema sobre las mujeres.
Se están produciendo abusos al aplicar la bienintencionada ley contra la violencia de género
Ahora podemos afirmar que el único avance en el respeto a las libertades fundamentales de todos que, de momento, hemos conseguido en esta materia, es que podamos hacer uso de nuestro derecho a la libertad de expresión. Se había instalado un pensamiento único que llevó a varias asociaciones a solicitar al CGPJ, en 2005, que me sancionaran y prohibieran hablar en público.


Expuse entonces que todos estábamos teniendo un comportamiento poco acertado. Me refería a jueces, fiscales, policías, abogados, periodistas y a muchas mujeres que utilizaban el Código Penal para obtener mejores condiciones en los procesos civiles de rupturas de parejas.
La presión mediática ha llevado a muchos profesionales a una reacción defensiva y de autoprotección ante el miedo a las posibles consecuencias personales. Así, jueces que han concedido prácticamente todas las órdenes de protección que les han solicitado por temor a que se les pudiera acusar de no haber tomado medidas, colapsando así los servicios administrativos de protección a las víctimas que difícilmente las pueden atender; fiscales solicitando en prácticamente todos los casos que se adoptara una orden de protección, normalmente alejamiento, muchas veces sin demasiadas pruebas y sin valorar que ello podía comportar pérdida de empleo si ambos trabajaban en la misma empresa, o dificultades para permanecer en una ciudad pequeña con el estigma de maltratador; policías que han procedido a la detención de miles de hombres sin más indicios que la sola afirmación de la denunciante, sabiendo que en uno o dos días serían puestos en libertad por el juez, y sin considerar el trauma que para algunos ciudadanos puede suponer pasar esas horas detenido, esposado y trasladado junto a delincuentes, todo por miedo a exponerse a un expediente disciplinario si luego ocurría un hecho luctuoso, ya que "ellos también tenían familias"; abogados que han recomendado la interposición de una denuncia por malos tratos porque se podía solventar en horas la atribución provisional del uso de la vivienda familiar, ya que la orden de alejamiento supone la expulsión inmediata de la misma, así como la fijación de una pensión de alimentos y la custodia de los hijos; periodistas que cuando se producía un hecho grave lo exponían de modo que culpabilizaban a todos los que de un modo u otro habían intervenido, y en ocasiones de manera sensacionalista (esto ahora ya no ocurre); y mujeres que, sin ningún escrúpulo ni respeto por las que están padeciendo situaciones terribles sin atreverse a denunciar, han abusado de lo que se les ofrecía, poniendo en marcha el aparato policial y judicial con fines espurios, en algunos casos inventándose directamente hechos que ni siquiera han ocurrido, pero con escaso riesgo de que ello pueda demostrarse, y se les exijan responsabilidades.
Pero no es la maldad de algunas personas la causante del problema. Lo tremendo es estructurar un sistema legal, y una aplicación de la norma, que permita a los perversos utilizar la organización colectiva para conseguir sus objetivos, causando daño a muchos otros (niños, abuelos, padres...), y se mantenga durante años a pesar de la evidencia de que no ha dado resultado. Mueren tantas mujeres como antes.
La ley integral contra la violencia sobre la mujer, aprobada por unanimidad por el Parlamento, era bienintencionada, pero los que formamos parte de la estructura judicial del Estado sabíamos que únicamente tendría desarrollo la parte referida a la modificación del Código Penal, con escasísimos medios y total falta de coordinación con otros profesionales (especialmente servicios sanitarios y sociales de cada lugar), pues la ley ni siquiera encargó a nadie el desarrollo de esta necesidad.
La consecuencia de atribuir a un órgano de cada partido judicial en exclusiva esta materia ha desorganizado la estructura judicial y colapsado los juzgados de violencia, que se han convertido en destinos que no quiere prácticamente nadie. Hemos consentido la detención de miles de hombres que luego, en su mayoría, han resultado absueltos, y probablemente habremos condenado a más de un inocente, en aplicación de unas leyes que, como la Ley de Enjuiciamiento Criminal, denomina "agresor" al denunciado, antes de iniciar cualquier investigación tendente a averiguar la certeza de los hechos. Y mientras tanto, la mayoría de las mujeres que sufren violencia extrema siguen en muchos casos padeciéndola en silencio, viendo cómo su causa ha sufrido el desprestigio por la acción de los que sólo las han utilizado para sus propios fines y aspiraciones. Es hora de iniciar de nuevo el debate en el Parlamento, y valorar los resultados del camino andado.
María Sanahuja es magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona y miembro de Jueces para la Democracia y la Plataforma Otras Voces Feministas

5 comentarios:

Emilio dijo...

María, ante todo, te felicito por tu valentía a la hora de poner de manifiesto la verdad -o parte de ella- de cuanto ocurre con lo que personalmente llamo "leyes para la mafia de género o hembrista".
Todo cuanto comentas es real, mas no por eso, bajo mi punto de vista, todo lo que los españoles debemos saber. No creo que puedas, por tu condición de magistrada, decir cuanto ocurre. Sólo describes -eso sí, perfectamente- cuanto observas en la punta de un gran iceberg. Porque, si bien es verdad cuanto dices, no es menos cierto que cuanto se busca realizar por medio de estas leyes mafiosas de género es algo de mucha mayor entidad. Así, las mafiosas redactaron la Ley del Divorcio -un auténtico desastre para el hombre- y más tarde, la de Violencia de Género, complemento directo y perfecto para hundirnos del todo.
Pero, ¿cuál es el verdadero fin de estas leyes, a sabiendas -todo el mundo es capaz de observarlo- de que son dos auténticos desastres? Ni más ni menos, que la caza del voto. La mujer cuenta con el 51,5% del electorado en España. Mayoría. A partir de la puesta en marcha de estas dos leyes -que, efectivamente, criminalizan al hombre por el hecho de serlo- y de la ayuda inestimable de todos los medios de comunicación corruptos, que coadyuvan a la puesta en marcha de la trama, a la mujer se le dice, subliminalmente: "Nosotras somos las buenas, ellos los malos. Vótanos, porque nosotras te ayudaremos a emanciparte de ese posible cabrón que puede matarte o maltratarte. Nosotras te ayudaremos a encontrar trabajo, y, por si fuera poco, nosotras también te ayudaremos si tú denuncias a algún tipo para que engrosemos la cifra de hombres malos denunciados y nos justifiquemos, y tú cobres un dinero que si no consigues empleo, te vendrá muy bien y sin necesidad de acudir al trabajo. Así que, haznos caso, y no votes al otro, porque nosotras somos tus verdaderas protectoras".
En resumidas -muy resumidas- cuentas, eso es lo que se esconde tras la punta del iceberg: el poder para las mafiosas hembristas, acompañado de miles de puestos de trabajo inútiles en el seno del Instituto de la Mujer y Ministerio de Igualdad.
Así, a la mafia de género le importa un huevo la igualdad o cualquier otra cosa que tenga algo que ver con la racionalidad social o los verdaderos intereses de las mujeres o los hombres. Pues, en realidad, lo que desean alcanzar es el poder que han alcanzado y que sólo intentan continuar apuntalando. Sobre esta teoría he escrito un extenso libro que he finalizado y que pronto se publicará -con el permiso de las mafiosas o sin él- en Estados Unidos, Inglaterra y, si ellas nos lo permiten, en España.
P. D.-Estuviste perfecta en Jaén. Eres una tía valiente -muy valiente- y con la dignidad que muchos -la mayoría- de tus compañeros quisieran para sus hijos tener, ya que para ellos ya resultaría imposible.
Un saludo, Emilio Alcalá
emiliocarmelo@gmail.com

Asociacion Española de Padres con la Custodia de los Hijos dijo...

Gracias or el comentario Emilio. El debate sigue en el foro de la asociación:
http://custodiapaterna.foroactivo.com/comentarios-a-noticias-f1/las-denuncias-falsas-mara-sanahuja-diario-el-pais-t129.htm

Julio César Fernández dijo...

Que todo lo maneje un organismo esta bastante mal .Creo que es algo que no debe tomarse a la ligera la violencia de genero y la familiar.

Asociacion Española de Padres con la Custodia de los Hijos dijo...

Gracias Julio por tu comentario. Como se ha dicho el debate puede continuar en el foro de la asociación, donde pueden participar en:
http://custodiapaterna.foroactivo.com/comentarios-a-noticias-f1/las-denuncias-falsas-mara-sanahuja-diario-el-pais-t129.htm

pegepe dijo...

Quien hasta este post haya llegado no debería perderse la oportunidad para leer también texto posterior, en el mismo blog y de la mismísima Señoría, sobre "Custodia Compartida, como modelo preferente" del día de hoy = en http://custodiapaterna.blogspot.com/2010/10/la-custodia-compartida-como-modelo.html [30 págs.]...