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sábado, 20 de octubre de 2012

Tolerancia al maltrato

Sábado, 20 de Octubre, 2012
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El maltrato invisible de la pequeña Alba

Entender la violencia física o psíquica como algo natural y quedar atrapado en ella suele relacionarse con situaciones de la infancia, cuando esas actitudes fueron internalizadas como algo "normal" por el pequeño. El caso Alicia
Las vivencias infantiles tiene mucho que ver con la realidad del adulto
¿Por qué hay personas que toleran el maltrato mucho mas que otras? ¿Por qué alguien soporta ser maltratado, sin angustiarse? El maltrato supone un daño, que puede ser moral o físico. El daño moral es más difícil de registrar y, en general, lo que produce en quien lo sufre, en principio, es un estado de confusión, sobre todo si viene de algun ser querido, de quien el maltrato es lo último que se espera.
Darse cuenta de que uno está siendo maltratado puede llevar meses y hasta años.
Estos largos períodos de sometimiento pueden estar causados por muchos factores, pero alguien será más tolerante al maltrato si esto lo vive como algo normal.
La distincion interna solamente se produce cuando uno se angustia frente a esto.
Alicia (27)cuenta que está en una relación hace alrededor de 4 años.  Cuando vino a la consulta, no encontraba espacio ni en su mente ni en su corazón para otra persona que no fuera Rodrigo.
Vino de Mendoza después de recibirse, encontró un buen trabajo y empezó a hacer su camino. Desde Mendoza arrastra esta relación, con la que desde el principio tuvo un sentimiento de incomodidad.
Al transcurrir las sesiones, se va desplegando una historia de maltrato que  arranca desde las primeras citas: quedaban en que Rodrigo la pasaría a buscar a las 8 de la noche para salir, se hacían las 12 y él no aparecía, no contestaba el teléfono y recién daba señales al día siguiente o a los dos días aduciendo razones inverosímiles.
Luego de situaciones como la descripta, volvía a invitarla y Alicia volvía a aceptar, diciendo que se sentía confundida, creyendo que no había sido tan malo lo que había sucedido la vez anterior.
Ella no registraba esto como “maltrato” y optaba por “creer” las excusas aducidas por él. Continuaron los encuentros. Y las sucesivas desapariciones. Al cabo de todos estos años en los que Alicia se enteraba, también y por si fuera poco, que éll estaba con otras chicas.
Lo cierto era que ella no podia sacárselo de la cabeza, pero empezó a sentirse verdaderamente mal y a querer cortar esa relación, que consistía en verse solamente los viernes (porque los sábados, él decía que salía con sus amigos), cuando empezó a notar que la relación no era sincera de su parte.
No conocía siquiera donde él vivía, ni a su familia, y las excusas se volvían cada vez menos creíbles. Despues de cuatro años, Alicia decide venir a la consulta.
Era evidente que para ella no había un parámetro definido de hasta dónde se puede tolerar el maltrato de quien dice ser la pareja de uno.

Recuerdos de la infancia

A lo largo de varias sesiones, se empieza a desplegar su historia personal, en la que aparecen escenas de su infancia, que relatan cómo ella era sostenida de la mano por su mamá, mientras la mamá recibía portentosas tundas por parte del padre. Alicia tenía alrededor de 8 años.
La familia de Alicia está compuesta por 3 hermanos mayores; ella, la menor, su mamá y su papá. Cuenta Alicia que algunas veces sus hermanos presenciaban las golpizas y como eran más grandes, podían interponerse.
Durante las sesiones, Alicia relata haber tenido varios episodios de bulimia, patología que sin duda tiene que ver con una relación no procesada con los padres, sobre todo con la madre.
El trabajo en la terapia fue orientado a darle “consistencia de maltrato” a estas escenas infantiles que había vivido en su casa, y darle la verdadera dimensión de que esas situaciones que suceden entre los padres no deberían ni siquiera ser presenciadas por los hijos.
El efecto que tuvo en Alicia haber participado de esas escenas de violencia familiar la dejaron ubicada en una posición tal que ha hecho de este tipo de situaciones algo “normal”.
Entonces, cuando salió al mundo y se topó con un maltratador, esto que para cualquiera sería intolerable, para ella resultó del orden de lo cotidiano. Y no lo valoró como algo que no se deba tolerar.

El chico y la violencia
Cuando la violencia forma parte de la vida cotidiana de un niño, al crecer y encontrarse en diversas situaciones de maltrato, que para otros serían intolerables, este chico lo tomará como parte de la normalidad.
Un niño que vivio en un ambiente sano, en el que las cosas se hablan, se discuten en un clima de paz y armonía, es probable que cuando se encuentre con alguna persona que lo maltrata no lo tolere, porque no tiene registro de la violencia como lo universalmente aceptable. 
Alicia, después de un arduo trabajo de terapia y muchísimo esfuerzo, logró rehacer su vida.
Hoy tiene una pareja feliz, transparente y con muchos buenos proyectos por delante.
No es facil superar marcas tan potentes de la historia personal. Lo importante es poder pedir ayuda y, luego, dejarse ayudar.
La autora es doctora en Psicología, por el Ministerio de Cultura de Quebecq, Canada; psicóloga de Planta Centro de Salud Mental N 3 A. Ameghino e investigadora de la Universidad de Manitoba, Canadá; vivianasonnenschein@gmail.com
http://www.clarin.com/buena-vida/salud/Tolerancia-maltrato_0_794920707.html